Iglesia Bíblica Torre Fuerte

Tres consejos graduandos

Ante los desafíos y las oportunidades creadas por una graduación: ¿Cuáles son sus opciones? Sólo veo tres:

  • éxito
  • mediocridad
  • fracaso

¿Cuál vas a escoger?

Efesios 2:10 enseña: “Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica”. Dios creó obras específicas para que las hagamos a lo largo de nuestra vida aquí en la tierra. Si buscamos la voluntad de Dios, Él nos guiará a las obras que ha preparado. Podría ser guiar con amor a nuestros hijos a la salvación o convertirnos en un médico misionero. Podría significar convertirse en un evangelista y liderar festivales o calladamente sacar el máximo de cada oportunidad para servir a otros y compartir el evangelio. El propósito no es el logro por nuestro propio bien; es tener éxito en lo que Dios ideó para que nosotros lo hagamos.
Espiritualmente, cada uno de nosotros puede ser un ganador en Jesucristo. Es simplemente natural desear éxito y huirle al fracaso. No conozco a nadie que quisiera fracasar en la vida más que tener éxito. Nadie se plantea la meta de fracasar tantas veces como sea posible.
Sin embargo, nos conformamos con frecuencia con el simple logro cuando podríamos disfrutar el éxito real.

¿Cuál es la diferencia?

El logro se concentra en metas y tácticas, mientras que el éxito enfatiza propósito y estrategia.

El logro toma la vista corta, mientras que el éxito mantiene la visión larga.

El logro se concentra en los triunfos personales, mientras que el éxito opta por victorias comunitarias.

Al final, el logro deja el corazón vacío y el alma jadea por más, mientras que el éxito expande el espíritu y deja al individuo profundamente contento.

Recuerden esto: Si logramos lo que Dios quiere, somos exitosos.

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