Algunos de ustedes recordarán la canción del grupo español “Los Inhumanos”, que sonaba en todas las estaciones de radio hace algunos años, repitiendo en el coro: “Me duele la cara de ser tan guapo”, y muchos en esa época nos sentíamos ilusionados con el dolor que nos daba en la cara en esos días. Desafortunadamente, ahora, lo único que nos duele es la espalda, la cadera o las rodillas.
Afortunadamente, no tienes que ser físicamente guapo para llamar la atención.
Lo importante debería ser convertirnos en hombres atractivos gracias a los dones que ponemos al servicio de Dios y de la Iglesia. Así lo atractivo lo podemos ir mejorando conforme transcurren los años. Pareciera que los hombres a lo largo de la historia hemos buscado figuras deportivas masculinas que nos inspiren y se conviertan en nuestros modelos a seguir.
Algunos de los deportistas que yo recuerdo que me inspiraban en mi adolescencia y juventud eran: Maradona, Hugo Sánchez, Cuauhtémoc Blanco, Julio César Chávez y Michael Jordan. Todos ellos eran muy buenos en el deporte, parecían perfectos en todos los aspectos que uno veía a través de la televisión. Pero, en realidad, su vida privada no se parecía a lo que uno observaba en las canchas; estaban rodeados de mujeres, lujos sin sentido, autos deportivos, drogas y alcohol, con lo que se alejaban de lo que realmente debe ser un hombre guapo y atractivo.
La belleza que Dios busca en los hombres es lo siguiente: “El Señor no ve las cosas de la manera en que tú las ves. La gente juzga por las apariencias, pero el Señor mira el corazón”
(1 Samuel 16:7 NTV). Pero, tener un nuevo corazón inicia a partir de un encuentro personal con Cristo, “Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva.
La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado!”
(2 Corintios 5:17 NTV)
Así que, si queremos que nuestro corazón sea conforme al corazón de Dios, te propongo las siguientes recomendaciones:
a) Pureza: Los verdaderos hombres guapos necesitamos ser puros. Necesitamos ir contra la cultura que nos rodea, que nos llena la cabeza con pensamientos de excesos, infidelidad, mentiras, promiscuidad y pornografía. Por lo que tenemos que decir como David en el Salmo 51:10 “Crea en mí un corazón limpio”.
b) Obediencia: Un hombre guapo necesita ser obediente a sus padres y a las autoridades que lo rodean. Debe leer su Biblia todos los días para aprender acerca de lo que Dios pide para nuestra vida y saber qué mandamientos tenemos que guardar. Necesita ser servicial no solo en casa, sino también en la iglesia. Las mujeres generalmente se percatan de quiénes son los hombres obedientes a Dios y se sienten atraídas por ellos.
c) Caballerosidad: Una de las características que más se está terminando entre los varones de la actualidad es la caballerosidad. Esto inicia siendo respetuosos y honrando a las mujeres que nos rodean.
Puedes hacer pequeños actos de servicio interesantes, como serían: abrirle la puerta del carro, darle tu asiento en el autobús, cargar su equipaje, regalar un ramo de flores, escucharlas cuando nos platican algo importante para ellas y muchas acciones más que un caballero puede hacer para volverse guapo.
d) Intenso: Tienes que ser un hombre intenso en tu relación con Dios, tu pareja, tu familia, tus estudios o tu trabajo. Muchos de nosotros hemos caído en nuestra zona de confort y no nos esforzamos por hacer un poco más. Es necesario que muestres todo tu potencial y energía en las cosas que haces.
Por supuesto que no debes olvidar seguir algunas recomendaciones básicas como ejercitarte, cuidar tu cuerpo, bañarte todos los días, rasurarte cuando sea necesario, lavarte los dientes, ponerte perfume, buscar un buen corte de cabello y asistir a todos los servicios de la Iglesia.
Por último, para lograr ser varones guapos en casa, tenemos que concentrarnos en imitar las enseñanzas que Dios nos dejó en su palabra. Vivamos nuestra vida llena de amor, siguiendo el ejemplo de obediencia que nos mostró Jesucristo. Dejemos de poner excusas para no cumplir con lo que Dios nos encargó de liderar, proveer y proteger a nuestra familia.